Si nadie se entera no
se puede considerar un crimen, esa es una frase muy bien empleada,
después de todo sí tú no lo consideres un crimen y si alguien más
no lo conoce es claro que no es un crimen; lo que yo hice no fue un
crimen, solo hice lo mejor para mi felicidad y de la persona que más
amo.
Ella, Alejandra fue la
primera en citarme, ella puso el lugar, la hora y me dijo que no le
dijera a nadie donde me había citado, ella fue la que hizo todo lo
propicio para su muerte, yo no tenía que preocuparme por ella,
realmente no era una chica muy lista. Pero la ambición vuelve locas
a las personas, lo que provoca que no piensen bien y eso es justo lo
que le paso a ella, lo tenía bien merecido.
Salí al lugar donde
ella me había citado, aún recuerdo perfectamente todo lo que esa
mierda que se hace llamar persona me había dicho.
Estábamos en medio de
la nada, ella se había parado justo en frente de mi con una sonrisa
de triunfo y acariciaba su vientre el cual apenas y se notaba, ella
me lo estaba mostrando tan ampliamente.
