Nota del autor:
Este pequeño cuento es dedicado a mi amigo Sam, porque me lo pidió y realmente se lo debía. De nada Sam, sé que estas realmente agradecido por ello. Nótese que lo único que es igual que con el protagonista es que es muy tacaño, sabes que es con cariño. Disfrútalo, simple y sin nada que te pueda llegar a traumar, lo hice pensando en ti, (en realidad me contuve para no ponerle un final que te pueda traumatizar).
El mismo final.
-Es una buena chica, no deberías
dañarla
-No la dañaré –Aseveró el chico a
su amigo frente a él –De verdad Mateo, no la lastimaré
-Te conozco San, eres tan
predecible como que el sol sale por el
día y la luna por la noche –Mateo miró a su amigo Santiago a los ojos, le
conocía tan bien, era un buen chico, pero realmente terrible en las relaciones
amorosas.
-Mateo…
-Es la mejor amiga de mi novia, no
me importas tú, pero cuando le rompas el corazón yo seré quien estará más
afectado. ¿¡Por qué con su mejor amiga!?
-Ya…tendremos un final feliz
-Sí, repítelo hasta que te lo
creas tú mismo –Mateo miró al chico más alto que él, se conocieron entrando a
la universidad y no se habían separado desde entonces, y aunque era un chico
realmente listo, en cuanto a relaciones amorosas apestaba.
