Si nadie se entera no
se puede considerar un crimen, esa es una frase muy bien empleada,
después de todo sí tú no lo consideres un crimen y si alguien más
no lo conoce es claro que no es un crimen; lo que yo hice no fue un
crimen, solo hice lo mejor para mi felicidad y de la persona que más
amo.
Ella, Alejandra fue la
primera en citarme, ella puso el lugar, la hora y me dijo que no le
dijera a nadie donde me había citado, ella fue la que hizo todo lo
propicio para su muerte, yo no tenía que preocuparme por ella,
realmente no era una chica muy lista. Pero la ambición vuelve locas
a las personas, lo que provoca que no piensen bien y eso es justo lo
que le paso a ella, lo tenía bien merecido.
Salí al lugar donde
ella me había citado, aún recuerdo perfectamente todo lo que esa
mierda que se hace llamar persona me había dicho.
Estábamos en medio de
la nada, ella se había parado justo en frente de mi con una sonrisa
de triunfo y acariciaba su vientre el cual apenas y se notaba, ella
me lo estaba mostrando tan ampliamente.
-Acabo de hablar con
la madre de Aarón y no está del todo contenta pero prefiere que él
este conmigo a que este contigo, además yo le daré un hijo algo que
claro tú no puedes darle –me dijo mirándome con asco, de arriba a
abajo.
-Así que prefiere a
una zorra ambiciosa que a mi. Bueno esa señora nunca fue muy lista
–le sonreí pero su maldita sonrisa no se le quitaba.
-Ahora Aarón tendrá
que casarse conmigo, no puede desamparar a su hijo –su voz sonó
tan dulce y falsa que me causaba asco.
-No te quieras hacer
la linda conmigo, a ti no te importa en lo más minimo ese niño,
solo es tu boleto para salir de la miseria
-¡Es cierto y lo
conseguí!, ahora Aarón y su dinero será solo mío, así que
acéptalo y déjalo libre
-Claro, ¿acaso crees
que lo dejaré así como así?
-Sí no lo haces, él
sufrirá las consecuencias –dijo señalando su vientre, y yo solo
pude reir ante su tonta advertencia.
-¿crees que a mi me
importa él?, estas muy equivocada –su rostro reflejaba sorpresa.
Yo no era una persona
que fuera sadica, o que alguna vez haya pensado en matar a alguien,
pero si tenia que olvidar mi humanidad así lo haría.
Sólo sentía enojo,
rabia, no me sentía realmente humano, solo quería asesinar a esa
puta.
-¿Cómo puedes decir
eso?, además él te engaño –estaba asustada y me sentía tan bien
al ver el terror en su rostro.
-Que tú lo hayas
drogado para acostarse con él no es engaño, pero de seguro solo
gemía mi nombre, solo pensaba en mí. ¿Dime que se siente que
tengan sexo contigo cuando piensan en otra persona? –no puedo
describir la alegría que me dio ver como se le desfiguraba la
sonrisa que aun mantenía, se acerco dando largas zancadas hacia mi y
me dio una bofetada.
Eso era lo único que
necesitaba para que perdiera la paciencia, saque el arma que cargaba
conmigo y le apunte en la cabeza, ver su cara de enojo a cambiar a de
miedo, eso fue mi mayor satisfacción.
-¿ves lo poco que me
importas tú y ese bastardo? –ella dio unos pasos hacia atrás pero
yo acortaba cada vez más la distancia –lo único que necesito es
terminar contigo y esa maldita carga y mis problemas estarán
terminados.
-Pero… -Antes de que
terminará de hablar le dispare, un poco de sangre y sesos me
salpico, ella cayo haciendo un ruido seco, me quede un momento
inmóvil viendo mi obra.
Tome el cuchillo y
pala que traía en el auto, me sente sobre ella, empuñe el cuchillo
el cuchillo y empecé a cortarle la ropa para así seguir con su
vientre, la sangre corría y me ensuciaba la ropa, por fin le abrí
por completo el vientre hasta ver aquel feto que estaba en su
vientre, parecía que aun seguía con vida pero eso era lo único que
necesitaba, ver si ella realmente estaba embarazada.
Me apresure a hacer el
hoyo, tan profundo como las 3 horas que estuve me permitieron, eche
el cuerpo cuando lo voltee pude ver como su interior se escurría,
miraba sus intestinos y aquel feto colgando aun de ella, una vez que
la tire empecé a cubrirla cuanto pude, eche tierra , piedras y unas
hojas hasta que por fin termine, cuide que no quedaran manchas de
sangre, en la cajuela meti los utensilios que ocupe y la ropa, puse
ropa limpia para así regresar a casa quitándome un peso de encima.
En cuanto entre a mi
departamente queme la ropa manchada de sangre, limpie las arma que
había utilizado y me dí un buen baño, queríendo desaparecer
cualquier insignia de lo que había hecho.
El telefono había
comenzado a sonar y conocía perfectamente aquella melodía, así que
me apresure a contestar, en cuanto descolgue el auricular la voz de
Aarón sono angustíada.
-Amor...lo siento
tanto...perdóname. Yo... yo -claramente no deseaba casarse con esa
maldita pero tenía que quitarle ese peso de encima a la persona que
amo, por nuestra felicidad.
-Tranquilo, ya veras
que todo esta bien -le dice de la manera más dulce tratando de
tranquilizarlo.
-Yo, no puedo dejar a
mi...
-Shhh...-le dije de
manera tierna, no quería escuchar esas palabras -Ven a mi casa hoy,
¿sí?, hay que tranquilizarnos un poco
-pero...
-Ya verás que todo
estará bien -le susurre y creo que eso hizo que se tranquilizará
-Gracias, te amo -me
dijo y yo solo pude sonreir
-Te amo -respondí,
sabía que no tardaría en llegar, y él ni yo tendríamos que
preocuparnos por esa persona, nunca más.

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