martes, 19 de noviembre de 2013

Mi Justificación


 
Si nadie se entera no se puede considerar un crimen, esa es una frase muy bien empleada, después de todo sí tú no lo consideres un crimen y si alguien más no lo conoce es claro que no es un crimen; lo que yo hice no fue un crimen, solo hice lo mejor para mi felicidad y de la persona que más amo.

Ella, Alejandra fue la primera en citarme, ella puso el lugar, la hora y me dijo que no le dijera a nadie donde me había citado, ella fue la que hizo todo lo propicio para su muerte, yo no tenía que preocuparme por ella, realmente no era una chica muy lista. Pero la ambición vuelve locas a las personas, lo que provoca que no piensen bien y eso es justo lo que le paso a ella, lo tenía bien merecido.

Salí al lugar donde ella me había citado, aún recuerdo perfectamente todo lo que esa mierda que se hace llamar persona me había dicho.

Estábamos en medio de la nada, ella se había parado justo en frente de mi con una sonrisa de triunfo y acariciaba su vientre el cual apenas y se notaba, ella me lo estaba mostrando tan ampliamente.


-Acabo de hablar con la madre de Aarón y no está del todo contenta pero prefiere que él este conmigo a que este contigo, además yo le daré un hijo algo que claro tú no puedes darle –me dijo mirándome con asco, de arriba a abajo.

-Así que prefiere a una zorra ambiciosa que a mi. Bueno esa señora nunca fue muy lista –le sonreí pero su maldita sonrisa no se le quitaba.

-Ahora Aarón tendrá que casarse conmigo, no puede desamparar a su hijo –su voz sonó tan dulce y falsa que me causaba asco.

-No te quieras hacer la linda conmigo, a ti no te importa en lo más minimo ese niño, solo es tu boleto para salir de la miseria

-¡Es cierto y lo conseguí!, ahora Aarón y su dinero será solo mío, así que acéptalo y déjalo libre

-Claro, ¿acaso crees que lo dejaré así como así?

-Sí no lo haces, él sufrirá las consecuencias –dijo señalando su vientre, y yo solo pude reir ante su tonta advertencia.

-¿crees que a mi me importa él?, estas muy equivocada –su rostro reflejaba sorpresa.

Yo no era una persona que fuera sadica, o que alguna vez haya pensado en matar a alguien, pero si tenia que olvidar mi humanidad así lo haría.

Sólo sentía enojo, rabia, no me sentía realmente humano, solo quería asesinar a esa puta.

-¿Cómo puedes decir eso?, además él te engaño –estaba asustada y me sentía tan bien al ver el terror en su rostro.

-Que tú lo hayas drogado para acostarse con él no es engaño, pero de seguro solo gemía mi nombre, solo pensaba en mí. ¿Dime que se siente que tengan sexo contigo cuando piensan en otra persona? –no puedo describir la alegría que me dio ver como se le desfiguraba la sonrisa que aun mantenía, se acerco dando largas zancadas hacia mi y me dio una bofetada.

Eso era lo único que necesitaba para que perdiera la paciencia, saque el arma que cargaba conmigo y le apunte en la cabeza, ver su cara de enojo a cambiar a de miedo, eso fue mi mayor satisfacción.

-¿ves lo poco que me importas tú y ese bastardo? –ella dio unos pasos hacia atrás pero yo acortaba cada vez más la distancia –lo único que necesito es terminar contigo y esa maldita carga y mis problemas estarán terminados.

-Pero… -Antes de que terminará de hablar le dispare, un poco de sangre y sesos me salpico, ella cayo haciendo un ruido seco, me quede un momento inmóvil viendo mi obra.

Tome el cuchillo y pala que traía en el auto, me sente sobre ella, empuñe el cuchillo el cuchillo y empecé a cortarle la ropa para así seguir con su vientre, la sangre corría y me ensuciaba la ropa, por fin le abrí por completo el vientre hasta ver aquel feto que estaba en su vientre, parecía que aun seguía con vida pero eso era lo único que necesitaba, ver si ella realmente estaba embarazada.

Me apresure a hacer el hoyo, tan profundo como las 3 horas que estuve me permitieron, eche el cuerpo cuando lo voltee pude ver como su interior se escurría, miraba sus intestinos y aquel feto colgando aun de ella, una vez que la tire empecé a cubrirla cuanto pude, eche tierra , piedras y unas hojas hasta que por fin termine, cuide que no quedaran manchas de sangre, en la cajuela meti los utensilios que ocupe y la ropa, puse ropa limpia para así regresar a casa quitándome un peso de encima.

En cuanto entre a mi departamente queme la ropa manchada de sangre, limpie las arma que había utilizado y me dí un buen baño, queríendo desaparecer cualquier insignia de lo que había hecho.

El telefono había comenzado a sonar y conocía perfectamente aquella melodía, así que me apresure a contestar, en cuanto descolgue el auricular la voz de Aarón sono angustíada.

-Amor...lo siento tanto...perdóname. Yo... yo -claramente no deseaba casarse con esa maldita pero tenía que quitarle ese peso de encima a la persona que amo, por nuestra felicidad.

-Tranquilo, ya veras que todo esta bien -le dice de la manera más dulce tratando de tranquilizarlo.

-Yo, no puedo dejar a mi...

-Shhh...-le dije de manera tierna, no quería escuchar esas palabras -Ven a mi casa hoy, ¿sí?, hay que tranquilizarnos un poco

-pero...

-Ya verás que todo estará bien -le susurre y creo que eso hizo que se tranquilizará

-Gracias, te amo -me dijo y yo solo pude sonreir

-Te amo -respondí, sabía que no tardaría en llegar, y él ni yo tendríamos que preocuparnos por esa persona, nunca más.

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