Nota del autor: Al menos que te consideres de una persona de mente abierta y que no se asuste con nada respecto a la sexualidad puedes seguir leyendo.
Hoy de
nuevos estaba sentado frente a mí, comiendo tranquilamente, las mañanas son
siempre iguales, yo solo observando cómo deglute lentamente la comida y la pasa
de la misma manera por su garganta, el movimiento de su cuello era sumamente sugerente
y me hacia una invitación para acercarme y besarlo, sentir su dulce piel bajo
mis labios, quería con mi lengua recorrer toda su extensión y con mis dientes
morderlo, marcarlo y que todos se enteraran que era mío y que nadie más lo
debía tomas, ¡solo yo!
-¿Cómo te va en la escuela?-escuche que me llamaba, haciendo que saliera de mis
sucios pensamientos
-Bien fue mi seca respuesta y así volver mi atención a mi plato de comida para
por fin comience a comer.







