El
dolor empieza a aumentar, poco a poco siento como las fuerzas comienzan a
abandonarme y mis ganas de vivir se van con ellas
La
nieve cae lentamente a mi alrededor tan blanca como solo ella puede ser, tan
blanca que lastima mi vista, tan aplastante, tan abrumadora; todo alrededor es
solo blanco… mi cuerpo empieza a tomar aquella tonalidad y aquel hermoso hilo
de color rojo que deje a mi paso le hace tomar una pigmentación carmín, le hace
ver mucho más hermosa de lo que es.
Con
las pocas fuerzas que poseo busco refugio bajo un árbol, abandone mis esfuerzos por llegar un lugar al
cual pedir ayuda, realmente ni sabía dónde me encontraba.
Mi
cuerpo se empieza a enfriar y mi respiración comienza a alentarse más y más a
cada segundo; lo único que puedo hacer es esperar a que llegue aquel momento,
mi fin.
Si pudiera pedir un deseo, sería volver a verla, solo quiero verla de nuevo.
Sólo sigo aferrándome a la imagen de ella.
Las
lágrimas resbalan por mis mejillas, apenas y las puedo sentir…cálidas, no sé si
tiemblo por causa del frío o por el llanto.
Por
un momento mi cabeza me juega una muy mala broma, y puedo visualizar las
grandes calles de la ciudad, estoy frente a la estación donde siempre la
esperaba; y entre la multitud veo su figura, reconozco aquella espalda, reconozco
a la persona que siempre estuvo a mi lado y la nieve solo caía mientras ella se
alejaba.
Mi
corazón se siente oprimido, siente como lo está dejando atrás; lo sé, ha sido
culpa mía, he sido un egoísta, siempre he sido un hombre egoísta con ella, aun
al conocer mis errores lo único que quiero es verla, verla una sola vez más.
Inconscientemente
alzo mi mano tratando de alcanzarla. Quiero pedirle perdón, aunque sea ya
demasiado tarde. Así que corrí hacia ella, sólo corrí hacia ella, abriéndome
camino entre la multitud; gritó su nombre, lo grito cientos de veces, ¿lo puede
escuchar?... pero ella solo sigue avanzando, continua caminando y alejándose de
mí, sin mirar atrás, sin saber que yo estoy ahí, como si solo abandonase todo.
Mis
piernas pierden su fuerza y caigo sobre mis rodillas, sólo quería ver sus ojos
una vez más, solo quería verla una vez más a sus ojos, aferrarme a esa hermosa
imagen de ella… cerré mis ojos conteniendo las lágrimas y cuando los volví a abrir, el lugar volvía a estar cubierto de
nieve.
Ya
no lograba sentir nada más, solo podía visualiza la nieve cayendo alrededor, y
con ello mis sentimientos brotaban cada vez más.
Mis
parpados pesaban, poco a poco todo se volvía turbio, sabía que cuando volviera
a abrir mis ojos ella ya no estaría ahí… yo ya no estaría aquí.

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