Hoy lo volviste a hacer,
como si yo no te importara me dejaste esperando toda la noche, sufriendo,
rogándole a Dios por que llegaras, pero ni aun así te atreviste a llegar
temprano.
Llegaste tarde como siempre,
y yo ya sin fuerzas para reclamar tu tardanza, me entregué completamente a ti,
mientras tú disfrutabas de mi sufrimiento.
Al día siguiente la alarma
del despertador me alejó de ti, aunque tú no me querías dejar ir y yo no me
quería despegar de ti, pero la alarma era insistente y tú sin previo aviso te
fuiste sintiéndote ofendido ante su constante timbrado, dejándome un poco
mareada y confundida.
Sin ninguna oportunidad de poder pedir que te quedarás un
poco más.
En la escuela simplemente no
puedo poner atención en clases, ya que tú estabas ahí, no podía dejar de pensar
en ti y mi cuerpo pedía a gritos que me tomaras, mientras yo luchaba por no
dejarte ganar.
-“¡no!, ¡esta vez no!” –Repito una y otra vez
intentando no caer en ti, pero es imposible, porque siempre termino rendida
ante ti.
Te apareces sin darme cuenta; mi cuerpo es
débil y tú lo sabes y sigues jugando, sin que yo pueda hacer nada. Porque te necesito
tanto que no puedo resistirme a ti, y por ello es que siempre terminas burlándote
de mí.
Cuando llego a casa, estas
esperándome, provocando que me desespere.
-“¡¿Sabes lo cansado que es para mí esto?!” –Te
recrimino buscando que me respondas, pero solo pareciera que estoy loca porque
no hay respuesta y termino siempre por responderme yo misma.
-No, no lo sabes
Te burlas de mí, y yo sigo
cayendo en tu tonto juego. Pero es que sin ti yo no puedo vivir, y eso lo sabes
muy bien, y como si nada hubiera ocurrido la noche anterior, me dejo caer en
tus brazos para así olvidar lo cansado de la noche anterior, pero solo es por
un momento en la tarde, porque sé que me dejarás.
Al anochecer, me vuelves a
hacer lo mismo, me dejas esperando, durante horas.
-“¡Ya no lo puedo soportar!,
¡te lo pido por favor, regresa pronto!, y protégeme con tus brazos y no me dejes
ir, quédate conmigo”-Te llamo de nuevo con desesperación
Pero eres malvado, no sé qué
fue lo que te hice para que me hagas esto, porque sinceramente ya no puedo
seguir de esta manera, mi vida está llegando a su fin por tu culpa, pero a ti
no te interesa. Aun cuando mi cara y cuerpo se vuelvan demacrados por tu
ausencia no parece interesarte en lo más mínimo. No importa que te diga que te
necesite, porque te harás el desentendido.
En cambio el maldito
insomnio, llega puntual todas las noches y se aferra a mí como si me fuera a
escapar, me asfixia y roba mi vitalidad, dejándome solo con mi demacrada
existencia, y aunque quiera alejarme de él, se aferra más a mí, hasta el
momento en el que tú te dignas a llegar y a desaparecerlo.
Y de nuevo solo poder
hundirme en tus brazos Morfeo, mi amado y odiado Morfeo que como siempre no
llega y yo solo puedo pedir a gritos por la noche…
-¡POR FAVOR, LLEGA PRONTO
HOY!

No hay comentarios:
Publicar un comentario