martes, 22 de julio de 2014

El egoísmo mata al amor = L'égoïsme tue l'amour



L'égoïsme tue l'amour.

Una chica de cabello castaño oscuro y piel pálida caminaba por las grandes y grises calles de Seúl, de sus ojos salían gotas de dolor y parecía que éstas no querían parar. Ella sabía que tenía la culpa de todo, pero el dolor que sentía era mucho más grande de lo que se hubiera imaginado.

De la misma manera de destrozado se encontraba un chico de cabello castaño  y piel más oscura, ambos completamente desolados y ambos habían sido los culpables de su sufrimiento y no solo el de ellos sino también el de las personas que amaban.

En una  iglesia un chico alto y de porte elegante esperaba en el altar, aun cuando era el día de su boda él no se sentía en lo mínimo feliz, aun cuando sonreía por fuera, estaba muriendo de dolor, y de la misma manera se encontraba la joven que caminaba hacia el altar; vestía un hermoso vestido blanco y de la mano la llevaba su padre. En su rostro no estaba esa sonrisa que debe de tener toda novia que camina hacia el altar, sus hermosos labios en forma de corazón no mostraban felicidad y en sus ojos las lágrimas se acumulaban.



El chico de porte elegante le tomó la mano a su acompañante de blanco y le sonrió como para darle fuerzas; ésta solo le sonrió y se puso a su lado, deseando ambos que la persona que estuviera a su lado fuera la que cada quien amaba.

La ceremonia transcurrió de lo más normal, el sacerdote recalcaba lo importante que era el matrimonio y el hecho de que se tenía que hacer cuando las dos personas están profundamente enamoradas, pero éste no era el caso de esa pareja; aunque a los ojos de los demás era así.

A pocos kilómetros del lugar donde la ceremonia se llevaba a cabo, la joven de tez blanca se dio cuenta de que no podía aceptar así de fácil perder al que era el amor de su vida por lo que comenzó a correr hacia la iglesia donde se celebraba  la boda, no le importaba lo lejos que estaba; tomó un taxi y pidió que lo llevaran lo más rápido posible a ese lugar; mientras suplicaba que no se realizara esa boda.

En otro lugar el chico de cabello castaño oscuro se levantó y corrió de igual manera hacia aquella iglesia; solo rogaba que no fuera demasiado tarde.

-Uriel Montero, ¿quieres recibir a Giselle Márquez como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y así, amarla y respetarla todos los días de tu vida?

Uriel miró a Giselle, podía ver su miedo y también la gran tristeza que embargaba en su mirada, Uriel le sonrió para darle un poco de apoyo pero se sentía de la misma manera. Suspiró tratando de no ser tan obvio y quiso no estar ahí, regresar el tiempo a aquel día en que conoció a la persona que amaba, y lo mismo estaba deseando Giselle; mucho antes de que todo lo que estaban pasando diera inicio, justo dos años atrás.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario