miércoles, 23 de octubre de 2013

It has to be you







Hoy de nuevo te veo desde lejos, allí sentada en esa misma banca del parque donde siempre te ha gustado estar, bajo aquel álamo, donde ahora mismo estás leyendo, tu hermoso cabello  color avellana cae sobre tu rostro mientras tu tratas de sostenerlo detrás de tu oreja y tus ojos castaños bailan al ritmo de la lectura y yo desde lejos solo te observo.


Siempre había pensado que eras hermosa pero ahora te ves diferente, tu cabello se ve más largo que de costumbre y tus hermosas facciones se ven más delgadas, hoy te ves diferente pero yo sé que eres tú, porque solo tienes que ser tú.


Pero de pronto un tipo se acerca a ti y como si no te importara lo que yo sintiera lo besas.

“¿Por qué me haces esto? Si dices que me amas ¿Por qué me lastimas de esta manera?, ¿acaso no te basta con lastimarme una y otra vez?, ¿Cuántas veces tienes que hacerlo para estar satisfecha?”



Como puedo me levanto de la banca en donde estaba sentado y camino hacia mi camioneta, ya no lo soportaba siempre me hacías lo mismo y eso me obligaba a castigarte, ¿Por qué no aprendías la lección?, me pongo en marcha a mi casa, preparo todo lo necesario para llevar mi plan acabo, lo he hecho muchas veces y aun así sigue doliendo tanto como la primera vez.


Solo tenía que esperar al día siguiente sabía perfectamente tu rutina, sabía cuándo sería el momento preciso para llevar acabo mi cometido.


Salgo de la casa mientras trato de contener mi ansiedad, subo a la camioneta y me pongo en marcha, llego al lugar donde trabajas y me estaciono cerca de tu auto, donde tantas veces me he estacionado y espero a que salgas mientras escucho aquella canción que tanto nos gusta.


Al verte salir salgo de mi camioneta y tomo aquel pañuelo bañado en cloroformo y espero en un lugar donde no puedas verme, tú te paras frente a tu auto mientras tratas de encontrar las llaves en tu bolso, sin que te des cuenta de mi presencia, me acerco lentamente a ti y pongo aquel pañuelo sobre tu nariz, te sorprendes y tratas de luchar para que te suelte pero soy más fuerte que tú y caes completamente inconsciente sobre mis brazos, rápidamente te subo a mi camioneta y me pongo en marcha a casa, aquella casa que hubiera sido tuya si tu no me hubieras traicionado.


Una vez que llegamos te llevo a la cama y te ato a ella, no quiero que escapes, ahora solo tengo que preparar todo para cuando despiertes, bajo a la cocina y tomo el cuchillo que esta sobre el mostrador y subo de nuevo a la habitación.


Te encuentro aun dormida tu respiración hace un sonido mágico que me hace sentir culpable por lo que voy a hacer, pero recuerdo lo que tú me hiciste y toda culpa desaparece.


De pronto veo como despiertas poco a poco estas desorientada y veo como tratas de identificar el lugar pero pareciera que no lo recordaras.


-¿Dónde estoy?-te preguntas a ti misma ya que no me habías visto


-¿ya no recuerdas el lugar donde tantas veces estuviste?-al escuchar mi voz te asustas, me buscas con la vista hasta que te encuentras con la mía


-¡suéltame!-me exiges


-tú no tienes ningún derecho de exigirme algo después de todo lo que me has hecho, 
Victoria-me miras confundida


-Yo no me llamo victoria


-Claro que eres tú, tienes que ser tu-me empiezo a desesperar


-¡QUE NO SOY VICTORIA!-al escucharte decir eso pierdo el control, me voy contra ti, y empiezo a apuñalarte una y otra y otra y otra vez, poco a poco ese líquido carmesí empieza a manchar mis blancas sabanas, el líquido que te da la vida corre ya fuera de tus venas delicadas.


Cuando me doy cuenta del acto que acabo de cometer mis lágrimas empiezan a resbalar sobre mis mejillas, tomo tu cuerpo inerte entre mis brazos y como en  noches anteriores te hago mía.


Tu frio cuerpo, al día siguiente me avisa que es hora de decirte adiós, te envuelvo en una sábana y te llevo a aquel lugar donde tantas veces he cavado para enterrarte y de nuevo vuelvo hacer lo mismo, unas cuantas lagrimas caen sobre mis mejillas y para tratar de aliviar mi dolor vuelvo a ir aquel parque donde nos conocimos y de pronto una sonrisa se apodera de mis labios al verte ahí columpiándote con una gran sonrisa.


No aun no habías muerto y de nuevo tenías una oportunidad de estar conmigo o traicionarme, porque yo no puedo estar con nadie más, solo contigo


¡Tienes que ser tú!

3 comentarios: